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Las relaciones internacionales de Estados Unidos y China con la OMS en el marco de la COVID-19


1. Antecedentes históricos


El tratado constitutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) entró en vigor el 7 de abril de 1948 [1]. Se creó sobre la base del artículo 57 de la Carta de las Naciones Unidas, el cual establece el vínculo que tendrán los organismos especializados, como aquel, con la Organización de las Naciones Unidas [2]. Que la OMS haya sido creada en el marco de la ONU no significa que dependa exclusivamente de dicha organización, ya que se considera autónoma con la finalidad de abarcar la salud internacional “a fin de alcanzar para todos los pueblos el grado más alto de salud, actuando como autoridad directiva y coordinadora en asuntos de sanidad internacional” [3].


Al ver las fechas, podemos observar que su creación se suscitó entre dos importantes periodos, es decir, inició luego de la Segunda Guerra Mundial y culminó un año después del inicio de la Guerra Fría en 1947 [4]. Cabe precisar que ya se había intentado crear un sistema parecido, cuyo nombre era la Salud de la Liga de las Naciones (LNHO), pero nunca llegó a consolidarse como autoridad internacional como lo hizo la OMS. Asimismo, fueron funcionarios renombrados de la salud como Sze, originario de China, y Paulo Souza, de Brasil, quienes consiguieron que se incluyera en la Carta de la ONU el término “salud” y que se creara una nueva institución enfocada a ello. Dicha idea fue avalada por varios países poderosos como Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética, pero cabe resaltar que “EEUU no estaba muy convencido por temor a que no sea bien visto en el Congreso norteamericano, ya que tenían una posición aislacionista” [5].


Sin embargo, las personalidades más importantes de la OMS comenzaron a provenir de Estados Unidos. Ese fue el caso de Thomas Parran, quien era el cirujano del país norteamericano y pudo liderar el Comité Técnico de Preparación de la OMS. La activa participación de dicho Estado estaba asociada a la búsqueda de liderazgo en el organismo especializado, así como en otros, alejándose de esa forma de la política aislacionista. La razón de esto estaba englobada en el hecho de que “Estados Unidos se veía obligado en cierta manera a usar mecanismos no militares (como programas de cooperación, educación y salud) parar asegurarse la lealtad de otros países y minar el crecimiento del comunismo en razón de la confrontación que tenía con la Unión Soviética” [6].


La política exterior actual de Estados Unidos hacia la OMS ha variado a gran escala, y más aún a raíz de la emergencia sanitaria que vivimos a causa del COVID-19, pandemia que nos tiene inmersos en diversas crisis, ya sea la social, económica, financiera, institucional, entre otras. Es en ese sentido que, desde las teorías de las relaciones internacionales, vamos a analizar el rol actual que tiene dicho Estado frente a la organización; también brevemente el rol de otros actores como China frente a Estados periféricos en el marco de la OMS.



2. El actuar de EEUU frente a la OMS


Conforme a lo descrito, podríamos decir que la OMS, observada sola (sin las relaciones conflictivas actuales) y desde sus primeros años, se enmarca en la teoría neoliberal, en el sentido de que “se cree que es posible conducir las Relaciones Internacionales de manera pacífica en un entorno de cooperación donde las ganancias absolutas que resultan de una mayor integración e interdependencia entre los estados y demás actores internacionales minimizan la importancia de las ganancias relativas en términos de poder” [7]. Mencionamos que tiene esa esencia conforme a la lectura del preámbulo del tratado constitutivo de la organización, en donde se verifica que prima la cooperación en temas de sanidad internacional, por lo que, dicha tradición del liberalismo (neoliberalismo), parece ser la más pertinente, cuyo objetivo, en este caso específico, es el bienestar de la comunidad internacional. La referida teoría, como sabemos, enfoca su interés en analizar “las instituciones internacionales (un concepto amplio que incluye todas las modalidades de cooperación internacional formales e informales) y en la premisa de que la cooperación es posible y que las instituciones modifican la percepción que los Estados tienen de sus propios intereses” [8], en virtud de que se considera que “las instituciones permiten a los Estados tomar acciones que, de otra manera, serían inconcebibles” [9].


Sin perjuicio de lo señalado, la perspectiva, desde las relaciones internacionales, de la OMS y de otros actores internacionales, variará, según el contexto actual. Por ejemplo, hemos identificado una teoría, que explicaremos más adelante, sobre la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cortar sus aportes a la organización, así como de retirarse de ella en razón del aparente apoyo de la OMS al Estado de China, a raíz del COVID-19. De hecho, dicha acción generó que la organización, a través de la presión de otros Estados en una Asamblea General, se comprometa a “un proceso progresivo de evaluación imparcial, independiente y exhaustivo, […] para examinar la experiencia acumulada y las enseñanzas derivadas de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS contra la COVID-19, en particular […] iv) las actuaciones de la OMS y la cronología de estas en relación con la pandemia de COVID-19” [10], lo cual ha implicado que la referida organización inicie las investigaciones pertinentes [11].


Las acciones de Estados Unidos contra la interdependencia y el multilateralismo las hemos podido observar durante los últimos años, siendo claros ejemplos de ello el perjuicio y cuestionamiento de su presidente a la OMC y su retiro de diversos tratados multilaterales. En esa línea, podemos observar que la situación que vivimos actualmente ha sido óbice para que las controversias entre las organizaciones y EEUU, así como con China, se incrementen. Algunos autores consideran que China desea posicionarse y que Trump actúa por las elecciones próximas, pero, cual fuera el motivo, no excluye el hecho de que tanto él como el presidente de China hayan debilitado su poder blando [12].


Dichas características propias del actuar de Estados Unidos frente a la comunidad internacional nos permiten relacionar a dicho Estado con la teoría del neorrealismo. Esto se debe a que quienes siguen dicha teoría entienden que “los Estados, al iniciar la cooperación con otros, buscan ante todo mejorar su posición relativa frente a los demás” [13], de ahí que algunos pueden tener mayores ganancias. Efectivamente, el que Trump no haya cortado definitivamente sus relaciones con las organizaciones internacionales, aunque ya lo haya hecho con la OMS, nos daba a entender que aún deseaba mantenerse ahí, pero con la única finalidad de mantener su posición de autoridad, pero al final vimos que ya estaba debilitada su estadía en dicho espacio; es ahí cuando se quiebra la idea de ganancias absolutas, propias del neoliberalismo. Asimismo, el actuar de Trump, el mismo que demuestra poca confianza en la OMS al buscar el apoyo de países europeos ante el actuar en esta pandemia, refleja lo propio del paradigma neorrealista, es decir, el hecho de que estos “consideran exagerado el papel que le atribuyen a los neoliberales a regímenes e instituciones” [14].


Dicho sea de paso, bajo dicha teoría, podemos detectar que el hecho de que los Estados (con mayor capacidad) solo hayan estado cooperando para posicionarse frente a otros, no parece ser alejado de la realidad; al menos, eso es lo que nos demuestra esta pandemia. Lo expuesto se debe a que, ante esta crisis, hemos visto un quebrantamiento en la cooperación internacional, dado que, al ver que la emergencia sanitaria ameritaba acciones internas e inmediatas, los Estados han preferido poner pausa a su accionar. Ello ocurrió a pesar de que existía un protocolo internacional para hacer frente o mitigar los efectos de las pandemias, aprobado en el 2005, cuya aplicación se realizó ante la influenza H1N1 del 2009, solo que, esta vez, no ha existido la misma voluntad de cooperar [15].


De hecho, este actuar ha sido propio de Estados que tienen mayor posición en sus regiones: Estados Unidos (en Norteamérica), al negar las cifras que daba la OMS y no actuar de manera idónea e inmediata colaborando, y Brasil (en Sudamérica), cuyo presidente decidió actuar recién cuando las cifras de muertos eran elevadas, pues prefirió culpar a las “élites”. Entonces, si la visión de esta teoría es que los Estados cooperan solo para posicionarse, es decir, por actos superficiales, será evidente e inminente que, ante situaciones de esta magnitud, se preocupen por su población a puertas cerradas, clásico de Estados proteccionistas y nacionalistas. Es así que, bajo dichos supuestos, es evidente que “la cooperación internacional no es necesariamente buena desde un punto de vista moral” [16].



3. Perspectiva breve sobre China ante el coronavirus y la OMS


Desearíamos comenzar comentando sobre algunos aspectos teóricos del realismo ofensivo de Mearshaimer, quien piensa, en sí, que los Estados no construyen poder para obtener el balance, sino que quieren acumular poder por el simple hecho de tener cierto control e independencia sobre otros Estados u actores internacionales en general. Es así que el objetivo principal será sobrevivir a través de una competencia contra otros para obtener el poder y, así, dominar el sistema: el principal medio para sobrevivir será a través de la capacidad militar, el cual imparte un factor “miedo” [17].


Asimismo, en el video sobre “The rise and fall of liberal international order” [18], el politólogo Merarshaimer hace la comparación entre China y Estados Unidos, ya que el primer Estado, a su entender, está siendo asertivo en sus actuaciones, mientras que Estados Unidos se enfoca en un proteccionismo que lo llevaba a alejarse del sistema global. Esto le ha permitido al país asiático evolucionar en diversos aspectos, como en lo militar, económico y tecnológico, lo que ha generado que otros Estados rivales, como el presidido por Donald Trump, actúen de manera inmediata, generando así tensión. Además, en la opinión de algunos actores, China, al parecer, está sabiendo cómo usar el soft power a su favor, figura que suele ser “[…] una parte muy importante y exitosa de la política exterior de China” [19]. Esto quiere decir que, ya no solo se impone ante los demás por la fuerza, sino a través de políticas que hagan que lo reconozcan como influyente, sin usar algún medio persuasivo agresivo. Cabe precisar que dichos comentarios fueron realizados en el año 2016.


En el contexto actual, podemos ver que China, sigue usando el soft power a través de la OMS. Una de las evidencias de ello es que el mencionado Estado anunció la donación de 30 millones de dólares a la OMS, además de los 20 millones que le dio en marzo. Asimismo, como la imagen de dicho Estado ante la organización se ha visto cuestionada por varios Estados europeos, ha comenzado a utilizar políticas de cooperación ante países periféricos, así se vende como un país más globalista, es así que “se encuentra ejerciendo una política agresiva, a través de la que han llamado diplomacia de los lobos para defender el manejo de la pandemia y de las mascarillas, para promover la cooperación particularmente en América Latina, con el fin de revertir estos rumores y percepción negativa” [20]. De la misma manera podemos ver que ha usado otras herramientas más agresivas como la amenaza realizada a Australia, a través de su embajador Cheng Jingye, “quién señaló que su Estado boicotearía los productos australianos si insisten en investigar el origen de la pandemia” [21].


Las acciones de china, en ese contexto, generan que lo vinculemos con el realismo ofensivo, a pesar de que, quizás, sea poco probable su aplicación para el mundo “globalizado” en el que vivimos. Esta situación de la pandemia nos permite ver de manera más directa a dónde se están direccionado, en sí, las intenciones de los Estados, en especial, las potencias. Es así como se nos hace inevitable ver que para China los intereses en juego son el poder, más allá del bienestar por el cual en sí fue creada la OMS, jugando así con la relación de dependencia que actualmente tienen los Estados más golpeados, como son los Estados en desarrollo como el Perú. De hecho, sobre la relación de este tipo de Estados con la OMS y potencias como China, nos hace luces la teoría del estructuralismo, que nos trata de explicar las situaciones de marginalidad en que viven los Estados menos favorecidos. Sin embargo, ya no ahondaremos sobre esto por razones de espacio.


Consideramos ineludible llegar a la conclusión de que, por un lado, tenemos a Estados Unidos con su idea de proteccionismo, cerrándose más con la cooperación, usándola a su beneficio, pues fue consciente de lo que significaría su recorte a la OMS. Por otro lado, tenemos a China, que, si bien no consideramos que actúa egoístamente, sí evidenciamos que aparenta usar el soft power, que, a nuestro parecer, da la sensación de que solo está disfrazando su hard power, ya que los recursos asociados incluyen a la fuerza y dinero [22]. Es así que vemos lo primero en su actuar contra Australia y, respecto al dinero, sobre las donaciones que ha hecho a la misma OMS y a los Estados periféricos.



Referencias:


[1] Disponible en: https://www.who.int/governance/eb/who_constitution_sp.pdf?ua=1 (Consultado el 30 de junio de 2020)

[2] Disponible en: https://www.un.org/es/sections/un-charter/chapter-ix/index.html (Consultado el 30 de junio de 2020)

[3] Tratado constitutivo de la Organización Mundial de Salud (1946). P.2.

[4] Cueto, M.; Brown, T.; Fee, Elizabeth (2011). El proceso de creación de la Organización Mundial de la Salud y la Guerra Fría. Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, P. 129

[5] Idem. P. 132

[6] Obit. Cit. P. 135

[7] Maúrtua de Romaña, O. (2013). En búsqueda de la prevención de conflictos. Revista de Escuela Superior de Guerra Naval. P. 34

[8] Salomón, M. (2002). La teoría de las relaciones internacionales en los albores del siglo XXI: Diálogo, disidencia, aproximaciones. Revista electrónica de estudios internacionales. P. 13

[9] Keohane, Robert O. (1986). Neorealism and lts Crities (Nueva York, Columbia University Press)

[10] Organización Mundial de Salud (2020). Respuesta a la COVID-19. Asamblea Mundial de Salud, 73°. P. 8

[11] Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52716106 (Consultado el 29 de junio de 2020)

[12] Del Prado, J. (2020). El covid 19 y su impacto en las relaciones internacionales. Panorama Mundial, N° 61

[13] Ibidem. P. 16

[14] Ibidem. P. 17

[15] Kahhat, F. (2020). No ha habido la misma voluntad de los gobiernos para cooperar como ocurrió con la pandemia del H1N1. Ciencias Sociales y Comunicaciones: entrevista.

[16] Axelrod, R. y Keohane, R. (1985) “Achieving Cooperation Under Anarchy: Strategies and Institutions”, World Poltics. P. 226

[17] Mearsheimer, J. 2006. “China’s Unpeaceful Rise.” Current History. Pag. 161

[18] Disponible en: https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=7kRtt4Jrd_Y. (consultado el 30 de junio del 2020)

[19] Beeson, M., Xu, Shaomin. (2016). “Leadership with Chinese Characteristics: What Role for soft power?” en Global and Regional Leadership of BRICS Countries.

[20] Ibidem. P. 1

[21] Disponible en: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/coronavirus-china-amenaza-australia-boicotear-consumo-sus-nid2358773 (Consultado el 30 de junio de 2020)

[22] Añoreve, D. (2016). Más allá del poder suave, del poder duro y del poder inteligente: la resiliencia ecológica y umana como fundamentos del poder. Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, N° 125, P.

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