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“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”

 

Hasta hace unas décadas la violencia contra la mujer era considerada un problema limitado a y exclusivo de las mujeres; no obstante, hoy en día es común referirse a ella como un problema estructural que afecta a la sociedad en general y en distintos ámbitos. De esta manera, el 25 de noviembre, actualmente, es un día de reflexión en todo el mundo dado que ha sido reconocido por la Organización de las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Dicha fecha reviste un énfasis especial en el presente año en el cual, además, se conmemoran 25 años de la adopción de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (también conocida como “Convención Belém Do Pará”) el día 9 de junio de 1994. El referido tratado entró en vigor para el Perú el 4 de julio 1996.

 

En este contexto, resulta importante preguntarnos cuál es el origen del 25 de noviembre como una fecha que simboliza la necesidad de combatir, desde distintos ámbitos, la violencia contra la mujer. Así, retrocedemos a 1960, un día como hoy en la República Dominicana, cuando por orden del dictador Rafael Leonidas Trujillo (1930-1961), se consumó el asesinato de las tres hermanas Mirabal: Minerva, Patria y María Teresa, reconocidas activistas políticas en contra del régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo.  Estas hermanas, fueron secuestradas y ahorcadas por funcionarios de la policía secreta, luego de ello, sus cuerpos aparecieron destrozados en el fondo de un barranco en el interior de un auto. La idea era lanzarlas por un precipicio dentro del vehículo para que su muerte se atribuya a un accidente automovilístico y no a lo que realmente fue.

 

Ellas eran conocidas por alzar su voz de protesta para terminar con los abusos y violaciones que se perpetraban durante el régimen dictatorial de Trujillo. De esta manera, se convirtieron en personajes que representaban la resistencia femenina, en una época en la cual, las mujeres no teníamos voz a nivel político. Por ello, ante el aumento de los crímenes y las desapariciones de los opositores al régimen de Trujillo, las hermanas Mirabal recibían constantes advertencias. Ante una de estas, Minerva Mirabal respondió "Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte" [1].

 

Luego de poco más de medio siglo después, se puede decir que aquella muerte no solo fue un factor importante que contribuyó a la derrota del régimen de Trujillo sino a encaminar la lucha mundial de la violencia contra la mujer. Así, en honor a ellas, en 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, reconociendo que esta es un obstáculo para alcanzar la igualdad, el desarrollo y la paz.

 

Además, la promesa de Minerva Mirabal es hoy en día un emblema de lucha en un contexto en el cual las mujeres por sí mismas y en virtud de constantes batallas se abren camino al goce de distintos derechos que en un inicio les fueron vetados por nuestra sola condición de mujer.  Este espacio resulta corto para hacer un recordaris de como uno a uno se fueron eliminando distintas barreras al ejercicio de nuestros derechos; no obstante, un ejemplo de ello es el ejercicio de nuestro derecho al voto.

 

En este marco, la Convención Belém Do Pará que este año conmemora 25 años de su adopción ha implicado un avance trascendental en la lucha de la violencia contra la mujer, pues trae aportes importantes en ese ámbito respecto de otros instrumentos internacionales de Derechos Humanos ya existentes. Por ejemplo, reconoce que la violencia contra la mujer puede darse no solo en el ámbito público, sino también en el ámbito privado. Dicha precisión es relevante, ya que la violencia contra la mujer se da en mayor porcentaje en el ámbito privado: en el hogar, en el trabajo, etc., y, por lo tanto, los perpetradores son muchas veces personas de su núcleo familiar.

 

Por otra parte, en el artículo 6, el cual establece una definición del derecho a una vida libre de violencia, se indica expresamente que tal derecho comprende por lo menos dos componentes. En primer lugar, el derecho de toda mujer a ser libre de toda forma de discriminación y el derecho a ser valorada y educada libre de patrones estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o subordinación.

 

Este último componente requiere de una atención detenida ya que los estereotipos de género no solo se presentan en el ámbito cotidiano sino también en los jueces, fiscales y demás funcionarios públicos que tienen a su cargo, por ejemplo, decidir sobre la culpabilidad o inocencia de una persona acusada de violación sexual o sobre la implementación de políticas públicas que contribuyan a la mayor participación femenina en la vida pública.  De esta manera, la erradicación de los estereotipos de género implica una medida totalmente necesaria para que las mujeres podamos desenvolvernos en condiciones de igualdad, eliminar escenarios de violencia y, más aún, escenarios de violencia que terminan en impunidad [2].

 

En ese sentido, se observa que con la Convención de Belém Do Pará, el marco jurídico internacional de protección de la mujer contra toda forma de violencia se ha visto fortalecido y constituye un refuerzo a las luchas que se dan a nivel mundial con la finalidad de promover los derechos de las mujeres y protegerlas de la violencia. No obstante, el reto hoy en día es la aplicación de dicha normativa al interior de cada Estado.

 

Al respecto, resulta importante resaltar que, según la Organización Mundial de la Salud, el 35% de las mujeres de todo el mundo han ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental en algún momento de sus vidas [3]. Asimismo, es relevante traer a colación lo sucedido en nuestro país vecino: Chile, donde hace una semana una periodista defensora de los derechos de las mujeres apareció muerta en su domicilio en Santiago de Chile. Se trata de Albertina Martínez Burgo, fotoperiodista del Canal Mega, quien habría cubierto manifestaciones contra el gobierno de Sebastián Piñera, y que recientemente había denunciado la violencia que sufrían las mujeres dedicadas a la comunicación [4].

 

Por otra parte, en el ámbito peruano resulta necesario recordar algunas cifras preocupantes. Por ejemplo, cada mes 12 mujeres son víctimas de feminicidio, siendo la causa principal el machismo que considera a las mujeres como propiedad de los hombres.  Asimismo, el 78% de las víctimas de trata de personas son mujeres, lo cual evidencia la condición especial de vulnerabilidad en la cual se encuentran las mujeres por su sola condición de tales. Adicionalmente, resulta relevante recordar que 70.8% de las mujeres alguna vez unidas entre 15 a 49 años que sufrieron violencia por parte de su pareja o expareja no buscaron ayuda en una institución [5]. Ello refleja el escenario de alta desconfianza en las entidades de la administración pública para que tomen acción sobre casos de violencia contra la mujer. Esto se debe a que el actuar de dichas entidades muchas veces se encuentra cegado por estereotipos de género.

 

Ante ello, es trascendetal que al interior de cada Estado se reflexione y se adopten medidas para que hechos y cifras como las citados previamente sean parte del pasado y no se repitan. Debemos recordar que la violencia contra la mujer no es un problema que se soluciona únicamente con herramientas jurídicas.  Al contrario, urge esfuerzos inmediatos en todos los ámbitos y desde todos los espacios a fin de garantizar la plena protección de los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia.

 

[1] BBC Mundo. Consulta el 25 de noviembre del 2019. En: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42060899.

 

[2] MANTILLA, Julissa. 2019  “Avances a los 25 años de vigencia de la Convención de Belém Do Pará: Estándares Internacionales para la protección de derechos de las mujeres.” Ponencia presentada en A los 25 años de la Convención de Belém Do Pará: ¿Cuáles son los avances y retos para enfrentar la violencia contra las mujeres? Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima 21 de noviembre del 2019.

 

[3] Organización Mundial de la Salud, Departamento de Salud Reproductiva e Investigación, Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Consejo Sudafricano de Investigaciones Médicas. 2013. Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efectos de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud, pág. 2.

 

[4] El Intra America News. Consulta el 25 de noviembre del 2019. En:  https://elintranews.com/america/2019/11/23/famosa-periodista-aparece-asesinada-en-chile/.

 

[5] Encuesta Demográfica y de Salud Familiar 2017 (ENDES 2017) Perú: Violencia hacia las mujeres por parte de la pareja.

 

 

 

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