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TIROTEOS MASIVOS EN ESTADOS UNIDOS: ANÁLISIS DE SU PRINCIPAL RAZÓN, LA SEGUNDA ENMIENDA DEL BILL OF RIGHTS

 

En las últimas semanas se ha reportado nuevamente un lamentable caso que ha remecido a la sociedad estadounidense, pero que aún más lamentable no se trata de un caso aislado, por todo lo contrario, se trata de una situación que amenaza continuamente a sus ciudadanos. El pasado domingo 06 de noviembre se registró nuevamente un tiroteo en una Iglesia cercana a la ciudad de San Antonio, Texas dejando 26 muertos y más de 20 heridos, entre las víctimas se reportaron al menos a cuatro niños y adolescentes.

 

El atacante, identificado como Devin Patrick Kelley ingresó al centro religioso portando un rifle de asalto y comenzó a disparar indiscriminadamente contra todas las personas que se encontraban presentes, horas después las autoridades encontraron el cuerpo sin vida del atacante en su vehículo, en el cuál también hallaron varias armas.

 

Este atentado se produce a poco menos de un mes de lo sucedido en el concierto frente al hotel casino Mandalay Bay en la ciudad de las Vegas, lugar desde el cual Stephen Paddock disparó contra los asistentes del evento, ocasionando la muerte de 59 personas y dejando al menos a 500 heridos, convirtiéndose así en el tiroteo más mortal en la historia reciente de los Estados Unidos.  

 

Eventos como los mencionados no son noticias poco frecuentes para la sociedad estadounidense ni para la comunidad internacional. De hecho, se sabe que los tiroteos masivos son pan de cada día en el país reconocido por tener el ejército más poderoso del mundo y que pueden suceder en cualquier lugar, iglesias, colegios, universidades, conciertos, entre otros y puede afectar a cualquiera, nadie está libre de ser víctima de ellos.

 

Ante ello, los motivos que explican esta situación son varios y siempre se encuentran en discusión, entre ellos tenemos que la sociedad estadounidense es extremadamente violenta, la carencia en la atención a la salud mental de sus ciudadanos y la más importante, la proliferación masiva de armas.

  1. POSESIÓN DE ARMAS EN LOS ESTADOS UNIDOS

Esta proliferación ha ido acrecentándose con el tiempo, y en su mayoría no tiene que ver directamente con el hecho que los estadounidenses como sociedad posean el 42% de armas del mundo, sino se sustenta más en el derecho constitucional integrante del Bill of Rights[1] que establece la posesión de armas en los Estados Unidos.

  1. ANALISIS CONSTITUCIONAL DEL DERECHO A PORTAR Y POSEER ARMAS

Este derecho reconocido en la Segunda Enmienda aprobada en 1791, reconoce  el derecho a poseer y portar armas y expresamente reza como sigue:

 

“A well regulated militia being necessary to the security of a free State, the right of the People to keep and bear arms shall not be infringed.” [2]

 

Al reconocer esta enmienda expresamente el derecho a poseer y portar armas en base a la necesidad de una milicia organizada, ha sido tarea de la Corte Suprema Estadounidense definir los alcances de este derecho constitucional y si bien esta tarea la viene desarrollando desde 1875 con la Sentencia Estados Unidos contra Cruikshank en la cual se estimaba que el Congreso no podía negar el derecho individual de las personas a poseer armas en base  a la Segunda Enmienda, esto no extendía el mandato a las leyes estatales, es decir, no prohibía que cada uno de los estados tenga leyes orientadas al control de armas.

 

A partir de esta última disposición, el debate se encendió en cada uno de los Estados respecto a sus leyes locales y la contravención a lo establecido por la Segunda Enmienda, lo cual obligó al Tribunal Supremo a nuevamente definir las extensiones de derecho en discusión.

 

Es así, que se tienen dos casos particularmente importantes y que en solo dos años, desde el 2008 al 2010 han logrado que la Corte Suprema extienda los alcances de este derecho y termine por redefinirlo, favoreciendo así al lobby organizado con una serie de instituciones que claramente defienden este derecho, y hacemos referencia clara a la Asociación Nacional del Rifle, ocasionando así también que la masificación de armas en Estados Unidos hagan fácil su acceso a cualquier persona en cualquier lugar sin mayor inconveniente.

  1. PRONUNCIAMIENTOS EMBLEMÁTICOS

En el 2008, el Tribunal Supremo dictó la sentencia Distrito de Columbia contra Heller [3],  en la cual se discutía en principio la situación de Dick Heller, quien al ser un policía solicitó un certificado para el registro de su pistola que deseaba guardar en casa, el Distrito de Columbia rechazó su solicitud, ante lo cual Heller interpuso una demanda ante el Tribunal Federal para el Distrito de Columbia  alegando que todo el procedimiento de registro de su arma violaba directamente el derecho establecido en la Segunda Enmienda de la Constitución Estadounidense. Tras varios pronunciamientos, el caso llega a manos de la Corte Suprema quien reconoce que efectivamente la prohibición de pistolas en el estado y la obligación que el resto de armas que se mantengan en lugares domésticos fueran inservibles violaban el derecho comprendido en la Segunda Enmienda. Aun asi, en el Tribunal se armaron dos posiciones, una que era apoyada por las alegaciones del Distrito de Columbia, quienes reconocía8n que el derecho de poseer y portar solo se entendía en el contexto de participación en una milicia, sin embargo, el Tribunal desestimó esta alegación entendiendo al derecho como extensivo a los integrantes de una milicia como a cualquier otra persona. Es así, como se declara inconstitucional la prohibición de la posesión de armas y los requisitos impuestos para el mantenimiento de armas en el hogar por la ley del Distrito de Columbia. El tribunal también estableció algunas limitaciones a este derecho reconocido en la Segunda Enmienda, como era el hecho de reconocer la posesión de armas de uso común en aquel momento, por ende, si estaba prohibido portar armas poco frecuentes y peligrosas, esto teniendo en cuenta la propia preocupación del Tribunal ante los problemas causados por la violencia con pistolas en el país.

 

Posteriormente, en el 2010 el Tribunal emitió una nueva sentencia en el caso McDonald contra Chicago[4], en la cual un grupo de ciudadanos interpusieron una demanda ante el Tribunal de Distrito para el Distrito Norte de Illinois contra la prohibición de la posesión de pistolas en el hogar vigente en la ciudad de Chicago, ante el rechazo de su pretensión, el Tribunal Supremo debe conocer el caso, y en el mismo, se une la Asociación Nacional del Rifle (NRA) para apoyar lo alegado por los ciudadanos y su violación al derecho de poseer y portar armas. Entre sus argumentos, postulaban el hecho que dicha prohibición los dejaba vulnerables ante los criminales. McDonald, el personaje principal del proceso, era un anciano quien alegaba que al participar en actividades comunitarias, había recibido amenazas por parte de vendedores de drogas, esto aunado al hecho que amicus curiae presentaron estudios demostrando que a pesar de la prohibición de Chicago, la violencia se había incrementado, hicieron un tanto más favorable la decisión del Tribunal de aplicar lo mismo dispuesto en el caso Heller.

 

Es así, como el Tribunal corroboró el argumento de autodefensa como el componente central de la Segunda Enmienda para todos los ciudadanos, y también recoció la validez de las disposiciones del Bill of Rights para no solo el Gobierno Federal, sino también para todos los Estados, quienes deben evitar la limitación de un derecho constitucional como lo es el reconocido en la Segunda Enmienda.

 

Hasta la fecha, existen tribunales estatales que buscan interpretaciones distintas al derecho de portar y poseer armas, ya que es considerada la posibilidad que la alta y fácil disposición de armas puede influir en el nivel de violencia en los Estados, colocando en un estado de vulnerabilidad a sus ciudadanos. El problema radica, en que una vez que estos casos llegan al Tribunal Supremo, se encuentran con jueces que defienden claramente la línea jurisprudencial reconocida en los casos Heller y McDonald, como claro ejemplo podemos ver en el caso Edward Peruta contra California[5] del presente año, en el cual los jueces continúan defendiendo el derecho con el argumento de la autodefensa, olvidando así la frase “Siendo necesaria una milicia bien organizada…” que introduce la Segunda Enmienda.

 

El tema seguirá siendo objeto de debate por la variedad de argumentos de tanto los opositores como de los acérrimos defensores del derecho a portar y poseer armas libremente en los Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Con este término hacemos referencia a la Carta de Derechos de los Estados Unidos, nombre colectivo otorgado a las  enmiendas primera a la décima de la Constitución de Estados Unidos, aprobadas el 15 de diciembre de 1791)

 

[2] “Siendo necesaria una milicia bien organizada para la seguridad de un Estado Libre, no se podrá restringir el derecho que tiene el Pueblo a poseer y portar armas.”

 

[3] Sentencia DISTRICT OF COLUMBIA ET AL. v. HELLER. Disponible en: https://www.supremecourt.gov/opinions/07pdf/07-290.pdf

 

[4]Sentencia MCDONALD ET AL. V. CITY OF CHICAGO, ILLINOIS ET. AL. Disponible en: https://www.supremecourt.gov/opinions/09pdf/08-1521.pdf

 

[5]Caso EDWARD PERUTA, ET. AL. v. CALIFORNIA, ET. AL. Disponible en: https://www.supremecourt.gov/opinions/16pdf/16-894_p86b.pdf

 

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